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Neurociencia y “la vida misma”

31 Ago

Me resulta simpático compartir este interesante cortometraje presentado en el “4º Festival de Animación Estudiantil Cartoon Brew”. En el caso, se trata de conquistar a una chica, pero quiero ir un poco más allá pues en tantas ocasiones tenemos experiencia de una especie de “lucha” interior por buscar aquello que deseamos, encontrándonos a veces como “divididos” entre nuestra mente y nuestro corazón. Una educación adecuada nos ayuda a ir integrando ambas realidades, pues juntas nos permiten vivir como personas en plenitud.

La neurociencia cada vez nos descubre el sustrato cerebral que permite comprender algunos aspectos del comportamiento humano. En este sentido, es sabido que el hemisferio derecho tiene unas funciones y el hemisferio izquierdo otras. Igualmente, el cerebro masculino y el femenino se configuran de manera diferencial, afectando sexualidad a nuestra identidad y comportamiento, pues ya desde el momento de la concepción ya somos hombres o mujeres, afectándonos a nuestra forma de “ver” el mundo y “actuar”.

Si bien Julio César decía: “divide y venderás”, en el desarrollo personal ocurre lo contrario: “une y vencerás“. La integración el comportamiento personal de nuestra “razón” con nuestro “corazón”, nos permite ir conformándonos virtuosamente. Además, nuestro desarrollo es más pleno si sabemos complementarnos con personas del sexo opuesto. Lo diferente, las diferencias personales con los demás, nos ayudan a “salir de nosotros mismos” y descubrir una realidad que nos enriquece, pudiendo conocer a alguien que nos complementa, aunque nunca nos pueda completar (la felicidad es más que la suma de ambos).

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2 comentarios

Publicado por en 31 agosto, 2013 en Educación, Formación, Sexualidad

 

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2 Respuestas a “Neurociencia y “la vida misma”

  1. Javi

    27 septiembre, 2013 at 00:30

    Siempre me ha llamado la atención esa manía que tenemos de ver la vida desde un punto de vista maniqueo, siempre enfrentando todo… masculino contra femenino, arte contra ciencia, intuición contra razón, cabeza contra corazón, verano contra invierno… A menudo nos “identificamos” con un lado de las cosas y “tomamos partido”, cuando la realidad es mucho más amable y fácil. No se trata de “opuestos” sino de complementarios. Nuestro cerebro tiene un hemisferio derecho y otro izquierdo, y el ser humano está incompleto sin alguna de esas partes, o desarrollando sólo una en detrimento de la otra. A menudo esa dualidad contínua me recuerda viejos símbolos como el famoso yin-yang chino, o nuestro más próximo caduceo, que tomamos prestado de los griegos, y que aún emplean los médicos como símbolo de su oficio dedicado a la salud. De una misma copa, en torno a un eje alado dos serpientes que representan las dos caras de la moneda se enredan…

    Aquellos que se empeñan en ver lucha y “contrarios” diría que las serpientes se enfrentan. Por el contrario, ambas son serpientes, sí, pero forman parte de la misma naturaleza, del mismo ser. No luchan… ¡danzan! Y el resultado de esa danza es algo que es el fruto de ambas. Nuestros hemisferios, el derecho y el izquierdo, no aportan un discurso contradictorio, sino una visión de 180 grados que nos permite completar el círculo y ver el horizonte completo.

    Creo que cada hombre, cada mujer, debe aprender de sus dos hemisferios. Entonces y sin dejar de ser lo que son, ya no serán “de un bando” o “de otro”. Serán algo más que hombres o mujeres… serán personas, seres humanos completos capaces de hallar armonía y belleza tanto en un cuadro como en una ecuación.

    Buen artículo, Rosa. 🙂

     
    • @RosaPsico

      27 septiembre, 2013 at 14:50

      Muchísimas gracias Javi, agradezco que hayas dedicado tiempo a leer el artículo, a pensarlo y a escribir un comentario. Por otro lado, gracias también por “estrenar” esta posibilidad de hacer comentarios tras mis luchas con “wordpress”. Dicho lo cual, respecto a lo que escribes, es un placer leerte por la fluidez y lógica del discurso que utilizas… pero discrepo es algunos aspectos. Tanto los hemisferios derecho-izquierdo, como los sexos hombre-mujer o tantas aparentes dualidades, no son enfrentadas como bien dices. Pero que no estén enfrentadas no quiere decir que “encajen” a la perfección… Nos pasa algo semejante con el tema del cuerpo y el alma. Para no liar mucho el tema, la persona somos una UNIDAD SUSTANCIAL CUERPO-ALMA, lo cual significa que somos cuerpo, pero somos alma. Juntos somos, separados no (bueno habría que hacer alguna apreciación teológica pero excede a la pretensión del blog). Dicho esto para “clarificar” mi visión, pues este ser complementario no puedo relacionarlo analógicamente con el yin-yang, pues de fondo esas filosofías o pensamientos son dicotómicos, por tanto, plantean conceptos opuestos. Pero bueno, es viernes… y quizá haya dicho alguna tontería, pido disculpas si ha sido el caso. Un abrazo Javi -compañero de fatigas y de risas-.

       

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