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La vida sin filtros, ¿ni complicaciones?

Cuando llueve decimos que se puede disfrutar de la lluvia, pero cuando llevamos muchos días con este temporal descubrimos que nos afecta en el carácter y en las relaciones humanas. Al menos, esta es mi experiencia. Hoy quiero compartir esta reflexión contigo, pues a nivel educativo cuando llueve los niños/as no salen al patio a jugar, los profesores tienen que plantear alternativas al descanso libre del patio lo cual supone trabajo extra y las familias tienen que afrontar muchos retos sencillos a la par que cansados. Pero quizá estés soltero y no tengas hijos, quizá tampoco te dediques a la educación, puede que estés trabajando como repartidor de pizzas y descubras que la lluvia hace derrapar tu moto, y derrapar puede ser divertido cuando estás los fines de semana en el campo o en una competición, pero cuando está en juego el dinero que necesitas para estudiar o para alimentar a otros, la vida se toma muy EN SERIO. Pues la vida no es una broma, no es un juego, no podemos poner filtros a la realidad, ni máscaras. “El Carnaval” puede ser muy bonito y divertido, pero la vida, lo que algunos dicen “la cruda realidad” es descubrir los LÍMITES DE LA CARNE, LOS LÍMITES DEL TIEMPO, LOS LÍMITES DE LA PACIENCIA, LOS LÍMITES… pon el nombre que quieras, pues la vida que vivimos es TEMPORAL y eso conlleva unos límites.

Ahora bien, la temporalidad e incluso el temporal de lluvia, se puede vivir con ALEGRÍA. Sí, sí. Digo vivir, no digo meditar o hacer ejercicios de respiración para estar relajados -de los cuales no discuto su bondad y beneficio personal-. Pero vivir conlleva CONVIVIR, pues no vivimos solos. El AFECTO humano es indispensable. En Psicología cuando estudiamos el desarrollo evolutivo, nos enseñan que el ser humano es la única criatura en la tierra que tiene lenguaje para comunicarse. Las abejas o los perros tienen comunicación, los monos son “muy simpáticos” pero la ciencia ha visto que por más que se comuniquen es imposible hacerlos hablar. Hay personas que confunden la comunicación con el lenguaje, pero la PALABRA hay que aprenderla, no nacemos hablando, ni leyendo, ni escribiendo. ¡Aquí está la clave! Lo más humano, lo aprendemos en el contacto con los otros, pero conlleva un esfuerzo que “no es natural”, es decir, no es espontáneo como el crecimiento de una planta en el campo a la que no hay que cuidar.

Vuelvo al planeta tierra, pues hay gente que se puede perder en las nubes cuando el planteamiento es reflexivo/filosófico. ¡Gracias por ayudarme a tener los pies en la tierra y la mirada en el cielo! Si miramos mucho el suelo nos vamos a chocar con multitud de cosas (que se lo digan a los niños cuando empiezan a caminar y no se fijan en lo que tienen delante). Si miramos al cielo para ver su belleza, las estrellas, el sol o bien como forma de saber cómo vivir, qué ropa ponernos por las predicciones meteorológicas o qué decisión tomar por si nieva demasiado y queremos ir por la carretera… ¡Nos estrompamos! Pues la vida es VIDA, ES CREATIVA, posee una BELLEZA REAL, sin filtros, sin máscaras, natural. Y, como tal, hay días que por mucho maquillaje que te pongas la gente ve el cansancio pues no se tapa con antiojeras (que se lo digan al marido cuando la mujer pierde la paciencia y llega a casa del trabajo con exigencias). Hay días que por mucha motivación, couch, espíritu de supervivencia, meditación, respiración diafragmática o mentalización de la situación… ¡te mojas los pies y te pillas un resfriado de narices!

Que no te engañen, la verdad nos hace libres. La verdad, verdadera, sin márketing. Pues cuando la verdad es sencilla y bonita, a veces podemos confundirla con “postureo” pues por envidia y/o desidia pensamos que eso no es posible.

Ha pasado el carnaval, la cuaresma, la Semana Santa… Y sigue lloviendo. ¡A ver si moja la tierra de veras! Pues parece que cuando no hay problema de contaminación nos seguimos quejando porque ahora no hay quien aguante a los niños/as sin que “se desfoguen” en el patio o en el parque, ahora no hay quien aguante estar en casa porque no hay dinero para ir a un restaurante y destrejarse, ahora no hay quien aguante porque se ha mojado los mocasines cuando tenía que ir a visitar a un cliente y no ha conseguido la venta que esperaba. ¡EN LA VIDA HAY QUE MOJARSE! Pero… no empaparse, se puede estar bajo la lluvia cantando con el paraguas puesto, pues el niño se divierte pisando charcos con botas de agua pero cuando es tu hijo limitas su tiempo de juego pues sabes que sino tenéis la familia entera que sufrir las consecuencias de sus actos y acarrear con la pulmonía “del niño”. Se puede estar bajo la lluvia con un impermeable para que no se moje la ropa y puedas moverte a tus anchas corriendo para prepararte la Maratón madrileña (para hoy domingo). Se puede estar bajo la lluvia sonriendo tras haber pasado una mala noche pero sabiendo que la pediatra de urgencias ha dicho a tu bebé de 6 meses que la fiebre es un proceso natural y, sabiendo que todo va bien, da indicaciones para que siga mejorando. Se puede estar bajo la lluvia y no sonreír por carácter o agotamiento, pero con una paz que nadie te puede quitar y te permite tranquilizar a los demás en un atasco (pues todos tenemos razón o al menos la queremos llevar, pero los accidentes de alrededor en vez de movernos a la prudencia nos mueven a ir más despacio para mirar qué está pasando, en vez de seguir nuestro ritmo porque llegamos tarde a trabajar y nos espera un paciente enfermo -quizá el del accidente que en ambulancia ha podido llegar antes que nosotros-).

Lo que quiero decir es que soy psicóloga, hija, esposa, madre. Me encanta la vida, pues… ¡QUÉ BELLO ES VIVIR! Pero como en la película, la realidad es dura, cuesta, la automotivación es insuficiente hasta para el más capacitado. La vida es para vivirla, no para soñarla ni meditarla en un rincón de nuestra habitación. La vida es para vivirla sin maquillaje cuando la urgencia por llevar a tu hijo al hospital te saca de la cama sin preocuparte que tienes que estar “de cara a la gente” como en el trabajo o en una cena romántica. No digo que esté mal maquillarse, ni el mindfulness, ni la motivación personal, ni el afán de superación. Pero hemos hecho de nuestra debilidad un orgullo y no hay peor enfermo que el que no quiere ver, el que no reconoce su enfermedad, la anosognosia impide que el paciente se cure. Y mucho ojo con caer en activismos (muchas depresiones no “se lloran en la cama sino encima de una bicicleta”): hay que comer bien, descansar bien, hacer deporte, pero… en el medio está la VIRTUD y no en una media estadística donde nos podamos programar el horario semanal. Sino como decía el sabio Aristóteles quien Identifica la “virtud” (areté) con el “hábito” (héksis) de actuar según el “justo término medio” entre dos actitudes extremas, a las cuales denomina “vicios”. Y el vicio es muy malo, no porque lo diga la moral, sino porque es un hecho que la experiencia nos presenta y el tiempo “pone en su sitio”. 

¿Cuál es el secreto de la vida? ¡Vivirla! Pero nos tienen que enseñar a VIVIR. Alguien, no nosotros mismos, no llevando una vida autosuficiente. Tampoco con técnicas de resolución de conflictos o habilidades sociales (aunque ambas ayuden mucho) En la guerra las bombas, el cansancio y la desesperanza mueven al ser humano a buscar otras estrategias para sobrevivir. Y si bien la vida no es una guerra para muchos de quienes me leen -quizá sí por sufrirla en la persecución, en la enfermedad o en otros modos diversos-, la vida hay que lucharla, la vida es lucha y podemos ir de batalla en batalla, pero lo importante es ganar la última batalla. La batalla final de nuestra vida es la muerte, ¿estás preparado para morir? ¡Vive intensamente, pero no ingenuamente! ¡VIVE! Y… si lo consigues, REZA por mí, nos nosotros. Vive a nuestro lado. En la Iglesia hay muchos miembros y una cabeza: Cristo. Yo soy católica y eso debe configurar toda mi persona. Pero si buscas en mí un modelo te equivocas, SÓLO CRISTO, MIRA A CRISTO, SIGUE A CRISTO. Y para quienes como yo sois incapaces de mirarle o seguirle en la Cruz, dejaros arropar por la Virgen María, Ella nos cubre con Su manto y de la mano de San José le pido nos conceda una buena muerte: JUNTOS. 

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Publicado por en 8 abril, 2018 en Uncategorized

 

A ti mujer

A ti mujer. Gracias por leerme. Si eres hombre también me dirijo a ti, no sólo a la mujer aunque tenía que elegir un título para llamar TU atención, sin distinción, pues lo que busco es unir respetando la diferencia de cada uno.

Hoy es mi día. Hoy se celebra el día internacional de la mujer.  Así que hoy es mi fiesta.

Sigo escribiendo con mi hijo en brazos. Soy madre, por lo que en mayo también celebraré mi fiesta. Pero además, mientras escribo, estoy pendiente de cómo organizarme para ir a trabajar, pues tengo la dicha de incorporarme al mundo laboral antes de que mi bebé cumpla 6 meses, aunque ya le queda poco. Así que pensando, pensando, el día del trabajo también será mi día, aunque hoy dudo si es el día de la mujer en general, el día de la mujer trabajadora que cobra una remuneración económica por su trabajo cotizando a la seguridad social, el día de la mujer trabajadora que atiende su hogar planchando, limpiando y haciendo otras tareas del hogar.

A ti mujer decía al principio. A ti me dirijo pues compartimos muchas cosas y en muchas otras nos diferenciamos. Y hoy me he dado cuenta que hoy es nuestro día. Sí, sí, el día de la mujer. ¿Qué mujer no es trabajadora? Que se lo digan a las madres que han criado a 10 hijos, que se lo digan a las madres que tienen un hijo y tienen que hacer malabares para compaginar su trabajo con su educación, que se lo digan a las mujeres que no tienen trabajo y  están buscando, que se lo digan a quienes desean tener hijos y están teniendo dificultades. Que nos lo digan a cualquiera de nosotras, ¿acaso alguna de nosotras no es trabajadora?. Pero entiendo que hoy lo que se busca es defender nuestros derechos, por eso me surge otra reflexión a ver si pensando juntas podemos pensar.

Hoy es el día de los derechos de la mujer, se busca equiparación laboral, por lo que puedo intuir y constatar en las conversaciones que he mantenido esta mañana en el Centro de Salud mientras que esperaba que la Pediatra de mi hijo nos atendiera, y mientras agradecía a la Médico que me ha atendido su trato humano para conmigo. También he podido hablar con una señora mientras esperaba a mi enfermera, la mujer me ha contado cómo estaba cuidando de sus nietos –y nietas- mientras su hija se tenía que ir a trabajar. Además, la mujer que estaba al lado nos ha contado que se había dedicado a las tareas del hogar durante más de 20 años, yendo a trabajar a varias casas, pero que actualmente no tenía derecho a ninguna prestación social por no haberlo cotizado. ¡Qué injusticia jubilarse después de trabajar toda la vida fuera de casa y estar pendiente de cómo vivir sin recibir jubilación!

¿Verdad? ¡Qué de injusticias! Pero hoy lo que quiero destacar es una de la cual quizá no te hayas parado a pensar. ¿Quién está decidiendo por nosotras?, ¿acaso yo era menos hace un año que ahora por no estar trabajando fuera de casa y decidir tener un paréntesis profesional?, ¿acaso es fácil para mí ahora dejar a mi hijo pequeño para irme a trabajar?. ¡Yo decido en mi vida y mi familia! Y me gustaría que nadie, nadie, me dijera que tengo o no tengo que trabajar. Me gustaría que nadie “me vendiera” la idea de que lo mejor para mí es trabajar fuera de mi hogar 40 horas, tener que dejar a mis hijos en una Escuela Infantil o al cuidado de una persona, bien mi madre jubilada, bien una asistente de hogar. Me gustaría que si quiero tener 5 hijos tuviera socialmente las ayudas necesarias para poder atenderles, pues la natalidad es un bien para la sociedad. Me gustaría que si decido, me despiden del trabajo o no encuentro trabajo, pudiera recibir alguna ayuda mientras estoy en casa o busco empleo si verdaderamente necesito llevar a mi hijo unas horas a una Escuela Infantil, pues en la Comunidad Autónoma que vivo sólo dan ayudas supuestamente a las mujeres trabajadoras. Ahora que estoy trabajando solicitaré la ayuda, pero claro, ahora tengo unos ingresos y unos gastos que antes no tenía por lo que yo decido en qué me quiero gastar la ayuda pues con este ritmo de vida más que recibir 100€ para pagar la “guardería” me lo voy a tener que gastar en un gimnasio, un psicólogo o un buen restaurante, para poder compaginar mi vida laboral, personal, familiar.

Pero tranquila, tranquilo. No es mi caso. Hoy gracias a Dios está siendo un día muy tranquilo. Me he levantado a las 8 de la mañana y como el pequeño ha vomitado, hemos podido ir en nuestro único coche a llevar a papá al cole (pues es Maestro). Luego nos hemos ido al Centro de Salud para que la Pediatra valorara la tos de nuestro pequeño. Luego he ido a la Médico, después a comprar un antibiótico a la simpática Farmacéutica. Y ahora dejo al pequeño con una buena amiga que estará con él mientras que yo me voy a trabajar y su padre sigue en el Colegio. ¡Con días como hoy es maravilloso poder dedicar unos minutos de mi tiempo a escribir!

Gracias a mi queridísimo esposo por quererme y respetarme como mujer. Gracias a mi padre por quererme y darme seguridad en la vida. Gracias a mi hermano por su ejemplo de lucha. Gracias a Leo que al llegar al portal me recibe con una sonrisa mientras limpia.

Gracias a todos los hombres que respetan y fomentan la dignidad de la mujer. ¡Hoy es vuestro día! Yo diría que hoy  es el día internacional del hombre. Pues pienso que la lucha por los derechos es muy necesaria, por eso yo quiero luchar a tu lado, al lado de los hombres, para que ambos seamos felices pues para eso vivimos.

Pd. A mi esposo: Hoy es mi día y mi regalo eres tú cariño: JUNTOS.

hombre y mujer

 
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Publicado por en 8 marzo, 2018 en Uncategorized

 
 
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