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¿”Generamos” impacientes y estresados?

He leído un artículo relacionado con nuestros jóvenes, adolescentes, pues son nuestro futuro y deben ser nuestro presente. Me ha impactado y os invito a sacar vuestras propias conclusiones. Pero comparto antes mi reflexión.

Nos estamos planteando ¿cómo afectan las nuevas metodologías educativas al cerebro y cómo les está afectando la realidad social/personal? Leer que nuestros adolescentes son impacientes y están estresados no nos puede dejar indiferentes. Nos debemos plantear en toda acción educativa si educamos de manera integral para la vida o el aprendizaje está promoviendo modos de vivir desadaptativos -aunque no sea el deseo de ninguno de nosotros-. Pienso que la respuesta no está tanto en qué metodología utilizamos sino en pensar siempre: ¿por qué y para qué? Al final lo que nos mueve es la persona y siendo nuestro “objetivo” de interés debemos mantener nuestra mirada al SUJETO. Es decir, el ser humano tiene realidades medibles pero una subjetividad que debe ser tenida en cuenta. Personalmente considero las TIC y los planteamientos educativos innovadores muy interesantes, pero al final son medios, instrumentos al servicio del educador y pienso que al convertirse en fines estamos poniendo nuestra atención en el “cómo”, olvidándonos de la persona que tenemos delante.

La educación necesita tiempo. Hay planteamientos educativos que nos mueven a la adquisición rápida de destrezas, al cambio constante para estar “a la última”. Y disculpen, pero nuestros jóvenes pueden estar a la moda en ropa, música o deporte, pero la moda es pasajera, sujeta al tiempo, al marketing… Ellos no pueden pasar de moda ni ser educados según la moda actual, pues deben sostenerles planteamientos que no sean relativos.

¿Educamos para la vida “generando” sujetos impacientes? Al final nuestras acciones tienen un correlato psicofísico y ante la evidencia no caben relativismos ideológicos. Más que hablar de un cambio metodológico, por qué no repensamos el planteamiento de los clásicos: ¿qué dirían Sócrates o Platón de nuestra educación? ¿Acaso la filosofía y la antropología de la persona se nos están olvidando? Sea como fuere, vamos a vivir las consecuencias de nuestros actos y nuestra sociedad es hija de sus padres. Escuchar las conclusiones de estos científicos nos debería hacer pensar.

¿Te unes a repensar la educación? ¿Asumes una paternidad responsable? ¿Eliges ser un hijo de tu tiempo libre o víctima? La sociedad somos nosotros, en nuestra mano está educar jóvenes para la vida, para ser felices. La “paciencia es la madre de la ciencia”, educar necesita tiempo y si nos movemos por estar a la última sin poner en la innovación educativa cabeza, al final vamos a tener que asumir las consecuencias.

Ahora sí, os dejo con el artículo:

http://www.abc.es/familia/educacion/abci-cerebro-adolescentes-impaciente-y-estresado-201805181352_noticia_amp.html?__twitter_impression=true

La persona se asemeja a la naturaleza en la medida que tenemos unas leyes universales y estamos sujetos a la temporalidad. La educación es como una semilla que hay que saber cultivarla. ¿Qué paisaje recibimos y cuál queremos dejar? ¡Pensemos la educación!

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¿Intimidad para qué?

dar-ejemplo

En el ámbito educativo y familiar los diferentes agentes educativos (profesores, madres, padres, etc) nos planteamos una serie de propuestas/objetivos más o menos programados a la hora de educar, pero en tantas ocasiones se nos olvida que es el ejemplo concreto lo que “forma” a la persona. Me refiero a que podemos plantear una sesión aparentemente formativa, pero sólo ser informativa. Podemos pensar que estamos enseñando la idea/valor, por ejemplo, de la “generosidad”, pero sólo educamos de veras en generosidad cuando con nuestras obras y ejemplos ayudamos a ser generosos, bien desde un aula de 2º de Educación Primaria, bien desde nuestro hogar. Y es que, podemos dar muchas charlas aparentemente formativas sobre temas de actualidad, pero sólo conseguiremos formar a las personas que tenemos a nuestro alrededor si fomentamos la coherencia, ofreciendo los medios/recursos personales adecuados para llevar a cabo aquello que proponemos. O por lo menos, podemos “educar con el ejemplo” aunque no tengamos recursos pedagógicos para ayudar a los demás a vivir aquello que estamos proponiendo con nuestra vida. Y es que dar una charla sobre lo importante que es ayudar a los “niños/as del Tercer Mundo” es fácil, pero si en clase no favorecemos la ayuda real entre compañeros y planteamos propuestas concretas sobre cómo ayudar a esos niños/as de los países más desfavorecidos, no estamod formando sino ofreciendo información sobre la importancia de ser generosos, ayudar u otros valores relacionados. Mientras tanto, no hacemos nada para favorecer la justicia social en ese niño/a que está en mi aula con una situación desfavorable, ni ayudamos a mi “prójimo” como puede ser la persona que viene a mi casa a limpiar sin contrato, si permitimos y nos beneficiamod de que viva en esa situación irregular. Aparentemente podemos dar charlas y formación sobre generosidad, a través de los mejores medios tecnológicos o a través de conversaciones muy interesantes a la hora del café, pero ahí se queda si no mueve al cambio.

En esta línea de “educar con el ejemplo” me estoy planteando últimamente un tema que me parece muy serio: EDUCAR EN EL RESPETO A LA INTIMIDAD. El otro día vi un vídeo en Instagram de alguien muy cercano donde mostraba una situación personal/familiar. Y me planteé: ¿hasta qué punto publicar en esta red social esa información es adecuado?. Sin poner el ejemplo concreto de esta persona cercana para mí es difícil compartir mi duda contigo querido lector, pero para respetar la intimidad/privacidad de esta persona me inventaré un ejemplo genérico. Cuando alguien publica en alguna red social, donde más 20-30 personas tienen acceso a esa información, un vídeo de cómo se está divirtiendo en una fiesta o cómo está disfrutando en su casa de un helado o lo maravilloso que es su marido poniendo imágenes de una escapada romántica o lo cansado que está de trabajar cada día… ¿Hasta qué punto estas situaciones pueden ser más o menos adecuadas de publicar? Aquí lo dejo, quien se de por aludido lo siento pues mi intención es ayudarte. Y es que el pasado mes de febrero en esta línea UNICEF publicó una campaña dirigida a jóvenes con el mensaje de “¿Eres tan anónimo como crees?” #noseasestrella, tratando de alentar a los jóvenes de la importancia de proteger la privacidad en internet. Se planteaban que el 95% de los niños/as entre 10-15 años usan internet. Pero… con total sinceridad, considero que esta campaña deberíamos verla cada uno de nosotros/as para saber cómo enfocamos y fomentamos el respeto a la intimidad/privacidad en nuestros ambientes. Y es que las personas de las que hablo conservando su anonimato, manteniendo con ellas una relación cercana viéndonos más de 5 veces/año, tienen en Instagram o en facebook más de 50 seguidores o “amistades”, tienen más de 20 años y se dedican a la educación de estos jóvenes a los que se dirige la campaña de UNICEF. Son maestros/as de niños/as de primaria o tienen hijos/as de diferentes edades o hermanos/as, primos/as, etc.

Por tanto, me pregunto y lanzo esta pregunta a mi querido lector: ¿por qué es importante que no compartamos todo lo que vivimos o cada experiencia en cada viaje que realizamos?, ¿cómo nos puede afectar que personas con las que tenemos poco o nulo contacto personal sepan semanalmente a qué dedicamos el tiempo libre o tengan acceso a nuestro hogar con imágenes de nuestro salón?. ¿Acaso invitaríamos a cualquiera de esas personas a nuestra casa y por eso se la enseñamos sin ningún tipo de “pudor”?, ¿acaso hablaríamos telefónicamente con cada una de esas personas con las que compartimos nuestros planes y les contaríamos nuestro plan de fin de semana?. En mi caso, soy sincera, todo aquello que comparto tiene una reflexión previa aunque me pueda equivocar. De ahí que pido a quiénes leéis estas líneas que me ayudéis a cuidar mi intimidad, pues ninguno somos autónomos como para no necesitar de la ayuda y/o consejos de los demás. Así que GRACIAS por leerme y gracias por cualquier tipo de comentario por este medio y/o en privado si tienes mi móvil y/o conoces. ¡Juntos seguiremos aprendiendo!

Pd. Me gustaría clarificar a este respecto lo siguiente:

  • Si puedes ver mis “estados” de Whatsapp es porque te he dado permiso, pues publico imágenes y reflexiones muy personales con familiares y amigos cercanos. Si quieres saber algo más al respecto, puedes leer este artículo: revisa la privacidad de los nuevos estados.
  • Si eres mi amigo en facebook, teniendo acceso a imágenes mías de la playa o de mi familia (siempre omito que se vea la cara de mi hijo y pido a todos/as que nunca le saquéis en ningún medio digital), es porque no suelo publicar nada en el momento que lo estoy viviendo porque no quiero que cualquiera de estas personas sepan en cada momento si estoy en casa o me he ido a Cuenca. A día de hoy tengo 204 amigos/as y pienso que mantener una relación íntima con todos ellos/as es imposible, de ahí que las relaciones humanas generen diferentes grados de intimidad (conyugal, parental, filial, de amistad, laboral, etc). Y además, si publico alguna vivencia puntual, podría perfectamente contársela a cualquiera de esos 204 amigos/as pues sino les hubiera borrado de mi lista de “amistades” o compartido en grupos privados de familia/compañeros de trabajo/antiguos alumnos de la universidad, etc.
  • Os invito a mirar este vídeo y poneros en esa silla con los micrófonos, y después os paréis 2 minutos a ver cómo os sentís. En función de la respuesta, ACTÚA y #NoSeasEstrella ni con 12 años, ni con 40 ni con 80. Al menos, si lo eres asume las consecuencias.

¿Eres tan anónimo como crees? #noseasestrella

 
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Publicado por en 10 mayo, 2018 en Uncategorized

 
 
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