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#interEducación

Los padres, las madres, la familia… es la primera educadora del ser humano, de la persona. Tantas veces he escuchado en distintos foros que en la familia la persona es querida “por quien es y no por lo que hace”. ¡Qué importante es la familia, pues es generativa de vida!

Últimamente estoy reflexionando sobre este tema, pues trabajo profesionalmente en un ámbito donde estas cuestiones son muy importantes. Actualmente me veo inmersa en un mundo del cual siempre hay mucho que aprender. Igualmente, como madre me sigo formando, pues ni mi bagaje personal ni mi formación como psicóloga suplen el aprendizaje que mi pequeño requiere. Pasar tiempo con él, conocerle, saber cuál es su temperamento y adecuar las prácticas pedagógicas a su “unicidad” es un arte. Pues… la educación es un arte. El conocimiento, la ciencia, las distintas herramientas que en el s. XXI nos facilitan esta hermosa y ardua labor educativa, no son capaces de suplir “lo de siempre”: educar requiere pasar tiempo juntos, no sólo dedicar tiempo de calidad pues no entiendo bien qué quieren decir con eso… sino saber pasar tiempo y perder el tiempo. La familia para que no caiga en la eficiencia del producto (imprescindible en toda empresa), es el lugar del amor desinteresado y la mayor inversión de futuro. Nuestra sociedad puede buscar la excelencia en los descubrimientos, pero quizá está perdiendo el norte en lo más básico: la persona, pues somos sujetos que no encajamos en parámetros exclusivamente objetivos. El conocimiento es SABIDURÍA multidisciplinar: física, química, biológica, social, pedagógica, psicológica, filosófica, artítica, etc. Y esa sabiduría no la tiene cualquier ser vivo, sólo la persona.

Me ha gustado titular esta reflexión de sábado en familia como “#interEducación” pues tengo muy presentes diferentes prismas de la educación, aunque imagino que será tarea de toda la vida integrarlos y vivirlos como merecen. La educación implica, sin limitarse a ello:

  • Educación en virtudes en la familia. De los 0-6 años Mercedes Palet lo denomina: “útero espiritual”. Pues los valores son ideas, mientras las virtudes es el modo de hacer vida lo que Aristóteles ya proponía: las virtudes cardinales (prudencia, justicia, fortaleza y templanza).
  • Educación escolar-académica-social. Las enseñanzas obligatorias comienzan en España a partir de los 6 años, con Educación Primaria y continuando con los demás niveles educativos (ESO, Bachillerato, GM,…). Esta enseñanza ofrece una formación reglada que no se limita al conocimiento objetivo, sino que abre el saber a horizontes de gran riqueza para la persona. La belleza de las matemáticas, la técnica de la pintura y tantos aprendizajes se producen gracias a la escuela, teniendo en cuenta el desarrollo evolutivo del menor y el nivel educativo, lo cual requiere una evaluación del aprendizaje.
  • Educación profesional-laboral. En la vida de la persona hay un autoaprendizaje que se va haciendo cada vez más consciente, libre, a medida que se asumen las riendas de la propia vida se van tomando decisiones que ayudarán a vivir feliz. La adolescencia es un momento precioso donde los jóvenes pueden cuestionar lo recibido y plantearse el futuro, empezando a asumir poco a poco responsabilidades cada vez más complejas que les permitan salir de su hogar para formar un nuevo hogar. Cuando se termina la educación obligatoria y los/as jóvenes empiezan a elegir qué estudiar a nivel profesional, se empiezan a tomar decisiones muy trascendentes. Por ello, ¡qué importante es la orientación académico-profesional! La relación familia-la escuela tiene un papel muy importante en el acompañamiento que se realiza, pues influirán en gran medida en los hombres y mujeres que serán el futuro de nuestra sociedad.
  • Educación a lo largo de toda la vida. Esta idea está muy asumida, realizando formación continua en las empresas, en el denominado “autodesarrollo personal” y en tantas dimensiones de la persona. La educación de adultos, el sistema universitario, los máster, la formación online… son múltiples opciones a elegir. Pero no sólo se aprender de este modo, la vida ofrece un aprendizaje en cada uno de los acontecimientos que tenemos.

Educación para la VIDA, para ser felices. Las ideas que plantea a este respecto Catherine L’Ecuyer en su libro “Educar en el Asombro” me resultan de sumo interés, pues la vida nos enseña queriendo y sin querer. Y la naturaleza es fuente de conocimiento.

La educación es intrínseca al ser humano. Y ahora me estoy refiriendo a una parte concreta de la educación. EDUCAR según la RAE, en una de sus acepciones es: “desarrollar o perfeccionar las facultades intelectuales y morales del niño o del joven por medio de preceptos, ejercicios, ejemplos, etc, Educar la inteligencia, la voluntad”.

Hoy en día creo que en los mass media se está utilizando en muchas ocasiones erróneamente el rico lenguaje castellano, realizando propuestas por falta de conociento o márketing, pudiendo generar confusión. Por ejemplo, cuando en documentales nos hablan de “los hijos del hipopótamo”, generan confusión, pues los animales no tienen hijos/as sino CRÍAS. Para mí el problema no es hacia los animales, sino hacia las personas, pues se nos iguala a seres vivos que no tienen la dignidad personal, pues no son personas, son animales. Respecto al tema que hoy propongo para pensar, el educativo, los animales no se educan como tal sino que se pueden amaestrar, domar. El adiestramiento en cambio, se puede utilizar para todo “animal racional o no”.

Cada cual que aplique lo que desee, coja lo bueno y deseche lo malo, o que haga lo que quiera. Al fin y al cabo somos libres, ¿verdad?

Pido disculpas por los errores “terminológicos”, de expresión o de otro tipo. He tratado de compartir un tema para mí siempre es de actualidad: LA EDUCACIÓN. Por ello, os dejo, pues es sábado y en casa el tiempo es para aprovecharlo. La vida es para vivirla en todos sus ámbitos, ¡feliz sábado!, ¡feliz fin de semana! Y para mí… feliz de poder trabajar en el hogar, para comenzar el lunes la hermosa labor de trabajar en el ámbito de la educación a nivel profesional. #agradecida

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Hogar, dulce hogar

#familia #infancia #sociedad #educación

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Publicado por en 16 febrero, 2019 en Reflexiones, Uncategorized

 

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¿”Generamos” impacientes y estresados?

He leído un artículo relacionado con nuestros jóvenes, adolescentes, pues son nuestro futuro y deben ser nuestro presente. Me ha impactado y os invito a sacar vuestras propias conclusiones. Pero comparto antes mi reflexión.

Nos estamos planteando ¿cómo afectan las nuevas metodologías educativas al cerebro y cómo les está afectando la realidad social/personal? Leer que nuestros adolescentes son impacientes y están estresados no nos puede dejar indiferentes. Nos debemos plantear en toda acción educativa si educamos de manera integral para la vida o el aprendizaje está promoviendo modos de vivir desadaptativos -aunque no sea el deseo de ninguno de nosotros-. Pienso que la respuesta no está tanto en qué metodología utilizamos sino en pensar siempre: ¿por qué y para qué? Al final lo que nos mueve es la persona y siendo nuestro “objetivo” de interés debemos mantener nuestra mirada al SUJETO. Es decir, el ser humano tiene realidades medibles pero una subjetividad que debe ser tenida en cuenta. Personalmente considero las TIC y los planteamientos educativos innovadores muy interesantes, pero al final son medios, instrumentos al servicio del educador y pienso que al convertirse en fines estamos poniendo nuestra atención en el “cómo”, olvidándonos de la persona que tenemos delante.

La educación necesita tiempo. Hay planteamientos educativos que nos mueven a la adquisición rápida de destrezas, al cambio constante para estar “a la última”. Y disculpen, pero nuestros jóvenes pueden estar a la moda en ropa, música o deporte, pero la moda es pasajera, sujeta al tiempo, al marketing… Ellos no pueden pasar de moda ni ser educados según la moda actual, pues deben sostenerles planteamientos que no sean relativos.

¿Educamos para la vida “generando” sujetos impacientes? Al final nuestras acciones tienen un correlato psicofísico y ante la evidencia no caben relativismos ideológicos. Más que hablar de un cambio metodológico, por qué no repensamos el planteamiento de los clásicos: ¿qué dirían Sócrates o Platón de nuestra educación? ¿Acaso la filosofía y la antropología de la persona se nos están olvidando? Sea como fuere, vamos a vivir las consecuencias de nuestros actos y nuestra sociedad es hija de sus padres. Escuchar las conclusiones de estos científicos nos debería hacer pensar.

¿Te unes a repensar la educación? ¿Asumes una paternidad responsable? ¿Eliges ser un hijo de tu tiempo libre o víctima? La sociedad somos nosotros, en nuestra mano está educar jóvenes para la vida, para ser felices. La “paciencia es la madre de la ciencia”, educar necesita tiempo y si nos movemos por estar a la última sin poner en la innovación educativa cabeza, al final vamos a tener que asumir las consecuencias.

Ahora sí, os dejo con el artículo:

http://www.abc.es/familia/educacion/abci-cerebro-adolescentes-impaciente-y-estresado-201805181352_noticia_amp.html?__twitter_impression=true

La persona se asemeja a la naturaleza en la medida que tenemos unas leyes universales y estamos sujetos a la temporalidad. La educación es como una semilla que hay que saber cultivarla. ¿Qué paisaje recibimos y cuál queremos dejar? ¡Pensemos la educación!

 

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